El kilo perfecto
En la ciencia, un kilo aquí, tiene que pesar exactamente el mismo kilo allá. Y de eso depende la exactitud en las mediciones de todos los investigadores del planeta. El estándar antiguo para el kilogramo fue hecho en París hace más de un siglo: es una barra de platino e iridio que se está deteriorando (es decir, está perdiendo átomos) por lo que ya no pesa exactamente un kilo. Su reemplazo serán estas dos esferas increíblemente puras de cristal de silicio-28 que científicos rusos y alemanes venían cultivando desde hace tres años con ternura casi maternal. Cada esfera de 93 milímetros de diámetro pesará un kilo, con imperfecciones en su redondez de apenas 35 millonésimas de un milímetro.
El cristal de silicio tiene la ventaja de que no se pudre con la humedad y no está sujeto a la corrosión o contaminación. El objetivo último del proyecto es redefinir el kilo en términos del número de átomos, y no como un objeto que puede dañarse con causas ambientales. ¿Lograrán llegar a la perfección de saber exactamente cuántos átomos de silicio forman un kilo? El proyecto significa que el kilo será de ahora en adelante una constante reproducible, una cierta cantidad de silicio, y no un trozo de la sustancia.


